La apiterapia se define comúnmente como el uso terapéutico del veneno de la picadura de las abejas (denominado apitoxina) para el tratamiento de determinadas dolencias.
Es una terapia natural milenaria que se empleaba ya de forma habitual en el Imperio Inca, y en el antiguo Egipto, Grecia y China.
Cuenta la Historia que tanto Carlo Magno como Iván el Terrible trataban sus enfermedades con veneno de abeja, y que tanto en la Biblia, el Corán y los Vedas se describe este uso de los productos de la colmena, como también en escritos de Aristóteles, Plinio, Galeno, Hipócrates…
Pero el padre de la apiterapia fue Philip Terc, médico austriaco del siglo XIX. Terc era reumático y sufría de intensos dolores articulares, hasta que un día le picaron accidentalmente unas abejas y sus dolores comenzaron a desaparecer.
Tras el incidente dedicaría su vida a investigar la causa de su mejoría, y llegó a presentar ante la Universidad Imperial de Viena sus conclusiones sobre miles de pacientes tratados con éxito.
En 1920 sus trabajos llegaron a Japón, país en el que comenzaron a combinar la acupuntura con el uso de la apitoxina, (apipuntura), logrando desde entonces sorprendentes resultados curativos.
Aunque la apiterapia incluye el uso y el consumo de productos de abejas, el término se asocia comúnmente tan sólo con la terapia del veneno y no con el consumo de la miel o de otros productos (también con importantísimas propiedades curativas).
El componente activo más abundante del veneno es la melitina, la cual tiene una poderosa acción antiinflamatoria y bactericida. Sin embargo, el veneno de abeja es una mezcla compleja de varios péptidos y proteínas, algunos de los cuales tienen efectos neurotóxicos e inmunológicos fuertes.
Contiene además Hialuronidasa, que disuelve el ácido hialurónico que conecta las células, haciendo así más permeable el tejido o el espacio extracelular. Esto facilita el transporte de las sustancias curativas y a la eliminación de los desechos o de las sustancias tóxicas del área dañada.
La Apiterapia es beneficiosa para:
- Piel: eccemas, soriasis, úlceras tópicas, verrugas o herpes.
- Infecciones: laringitis, mastitis.
- Reumatológicas: Artritis reumatoide, osteoartritis, artritis reumatoide juvenil, artritis traumática, espondilitis, artritis psoriática, codo de tenista, bursitis.
- Cardiovascular: hipertensión (crónica y aguda), arritmias, aterosclerosis, varices.
- Pulmonar: obstrucción crónica pulmonar, enfisema, asma.
- Sentidos: pérdida de audición, vista, glaucoma, diplopía.
- Sistema nervioso: analgésico.
A pesar de ser un miedo muy común, el 95 % de la población no es alérgica a las picaduras de abeja. Es la avispa la que suele causar reacciones alérgicas. 
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