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El movimiento "Slow Food" surgió en contraposición a la llamada comida rápida o "fast food" toda una cultura alrededor de unos establecimientos en los que se ofrece comida a unos precios muy asequibles y en los que prima la inmediatez por encima de la calidad.
Simbolizado con una figura de caracol "Slow Food" o "comida lenta" nació como asociación en Italia en 1986 y se extendió con rapidez por todo el mundo, hoy en día son muchos los que defienden esta forma de comer como el retorno a unas costumbres más saludables.
Endocrinos y expertos en nutrición, incluso los cardiólogos, nos dicen que hay que recuperar "el plato de cuchara", porque es la dieta más sana y equilibrada. Los potajes a base de legumbres, la pasta, el arroz, las patatas, y las verduras y hortalizas no deberían de faltar en nuestra mesa y, por supuesto, la fruta.
El objetivo del "Slow Food" es, además, combatir la cultura del "fast food" exaltando la diferencia de sabores, recuperando las costumbres tradicionales, disfrutando de la comida, saboreando los placeres que ofrece y gozando de una buena mesa en el entorno más adecuado.
"Slow Food" apoya, también, las antiguas técnicas de producción, los productos excelentes y los lugares donde se elaboran, la pequeña agricultura y las técnicas de pesca y de ganadería sostenibles.
"Slow Food" restituye dignidad cultural a la comida, promueve la educación del gusto y lucha por la defensa de la biodiversidad: "Salvar una raza o una especie vegetal en vías de extinción, significa preservar un ambiente, recuperar una receta, regalar un placer al paladar si este está suficientemente educado para apreciarlo".
En general, los ingredientes que se utilizan en los establecimientos "fast food" o de "comida rápida" tienen una gran cantidad de grasa y de sal, los platos están poco elaborados, estimulan el apetito por los sabores tan intensos de sus salsas lo que hace que sigamos comiendo, a esto se le añade que al comer tan deprisa no tenemos sensación de saciedad.
Cuando este tipo de comida se convierte en algo cotidiano nuestra salud se resiente por la gran cantidad de grasas y proteínas que contiene, no olvidemos que sólo un 15% de proteínas deberían formar parte de nuestra dieta como máximo y, en cambio, por lo menos un 50% deberían ser hidratos de carbono. Cuando se consume como un "extra" a lo que se toma habitualmente supone, además, un exceso en el aporte de grasas diario que no debería superar el 30-35% (15-20 % monoinsaturadas).
Y es que, con el paso del tiempo, hemos ido perdiendo muchas costumbres saludables que deberíamos recuperar, entre ellas el consumo de platos completos y nutritivos con legumbres como ingrediente principal. Un potaje de legumbres con verduras y carne constituye un plato completo que no requiere mucho tiempo de elaboración si utilizamos una olla a presión. Lo mismo ocurre con todo tipo de sopas y potajes, "platos de cuchara" que se van perdiendo con el paso de los años. Otros platos a base de alimentos hidrocarbonados de elaboración casera también están perdiendo cada vez más presencia, pasta con carne o pescado, paellas e incluso las tradicionales patatas a la riojana que, acompañadas de verdura o ensalada, forman un menú completo y muy nutritivo. Si nuestro problema es la falta de tiempo podemos cocinar más cantidad y congelarla.
En cuanto a los segundos platos cada vez se tiende más a consumir precocinados, que por ser más rápido y sencillo se suelen preparar a la plancha o fritos, aportando un exceso de grasa. Hay que fomentar el consumo de preparaciones caseras elaboradas con ingredientes saludables, como por ejemplo los tradicionales guisos con verduras. En cuanto a los postres la fruta fresca y los lácteos son la mejor opción para consumir a diario. De forma ocasional se pueden incluir elaboraciones caseras que incluyan ingredientes saludables como las natillas, el flan, tarta con helado, etc.
Con el "Slow Food"
- Educamos el sentido del gusto.
- Masticamos mejor los alimentos lo cual favorece la digestión.
- Recuperamos los sabores suaves y naturales.
- Ganamos en calidad nutritiva.
Y, lo mejor de todo, alrededor de una mesa, en un ambiente distendido y sin prisas, frente a un buen plato de comida, se pueden hacer muy buenos amigos.
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