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Del mismo modo que el motor de un coche necesita de un calentamiento previo para obtener un rendimiento óptimo, nuestros músculos y tendones también necesitan prepararse antes de realizar ejercicio, cualquiera que sea, y dentro del calentamiento una parte fundamental es estirar, es decir, ejercer tensiones mantenidas de los músculos en sentido contrario a su contracción.
¿Su objetivo?
- Reducir la tensión muscular
- Dotar al músculo de la elasticidad que necesita para los ejercicios que se van a realizar
- Aumentar la extensión de los movimientos
- Prevenir los tirones musculares
- Mejorar el riego y la oxigenación del músculo, favoreciendo su recuperación
- Relajar el cuerpo
A nivel articular los estiramientos estimulan la producción de líquido sinovial, este líquido protege del desgaste al cartílago articular, facilitando la lubricación de los huesos de la articulación y evitando que ésta pierda elasticidad y se convierta en una articulación imperfecta y rígida.
Los músculos y tendones de nuestro cuerpo son los más beneficiados con la práctica de estiramientos. El estiramiento es la forma más sencilla de relajar el cuerpo y devolver la elasticidad a los músculos y tendones. Son una forma excelente de preparación del aparato locomotor para el esfuerzo muscular. Mejoran la capacidad de movimiento al aumentar la elasticidad muscular. Y alivian la fatiga producida por el sobreentrenamiento.
Ahora bien, para que todos estos efectos se produzcan es preciso conocer la técnica correcta para la práctica de estiramientos.
¿Cómo se realizan?
El comienzo debe ser con estiramientos suaves de unos 20 segundos, después se va incrementando la tensión a lo largo de 30 segundos.
La respiración ha de ser rítmica, se inspira antes de comenzar y NUNCA se contiene la respiración, sino que se espira suavemente mientras se realizan los estiramientos.
- Los músculos deben estar perfectamente alineados.
- Hay que evitar los rebotes.
Después está el dolor, el límite del estiramiento es ese precisamente, no hay que soportar el dolor, en el momento en que lo sintamos será la hora de parar, que duela más no significa que estemos estirando mejor, esa creencia está muy extendida y es totalmente falsa.
Los movimientos nunca deben ser bruscos, por lo que, también, dejaremos de estirar suave y progresivamente.
Hay dos tipos de estiramientos los estáticos, que podemos realizar cualquiera incluso en casa o en el trabajo, y los dinámicos, que son para deportistas profesionales.
Estirar los músculos es por sí mismo un ejercicio muy saludable, no hay que olvidar que nuestro cerebro se sirve de músculos y tendones para mover el esqueleto y que sin ellos seríamos como una marioneta. Tan sólo unos minutos al día les devuelven la elasticidad y el tono necesarios para mantenerse en buenas condiciones y, además, estirando relajamos nuestro cuerpo.
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